ROL DEL DOCENTE COMO GESTOR COMUNITARIO
La
importancia y valor del trabajo docente para la comunidad en particular son
indiscutibles, sobre todo por su efecto propulsor en términos de cohesión y
desarrollo cultural. Para que la relación docente comunidad sea efectiva, estás
dimensiones deben estar íntimamente relacionadas convirtiéndolas en una base de
acción educativa recíproca. De allí, la importancia del rol del docente como
gestor comunitario, el docente estudia a la comunidad, identifica y valora sus
posibilidades de acción, y diseña en función de un contexto específico un plan
de trabajo orientado a innovar el quehacer docente.
El rol del docente como promotor social, se define
como una persona que posee la actitud y las habilidades para cuestionar las
ordenes existentes, de modo de cambiar y transformar las formas habituales de
la escolarización en otras personas, la concepción de líder esta
intrínsicamente ligada a la búsqueda de la innovación y el cambio a través del
cuestionamiento constante de las prácticas sociales cotidianas.
En este sentido, el sistema educativo tiene por
misión explícita o implícita preparar a cada docente para este
cometido social, en las complejas sociedades actuales la participación en el
proyecto común rebasa ampliamente el ámbito político en sentido preciso. En
realidad cada miembro de la colectividad debe asumir responsabilidad para con
los demás de forma cotidiana, en sus actividades profesionales, culturales y
sociales.
Por esto, García (2004) señala que el
docente debe comprender y asumir la educación como un compromiso social, desde
una actitud crítica y reflexiva, conscientes de la importancia de la educación
como componente central tanto del desarrollo personal como de la transformación
social y cultural. De allí que el docente deba estar conectado a la cultura y a
la sociedad de su tiempo, provisto de conocimientos y herramientas que le
permitan interpretar, reflexiva y críticamente, su época a la luz de la
historia y del porvenir, con instrumentos que le permitan desempeñarse con
idoneidad profesional y desde principios éticos.
De esta manera se
concluye que el docente es el principal agente para cambio, por eso deben estar
involucrados en todos los aspectos de la vida comunitaria, y deben adecuarse, a
las nuevas filosofías de la educación, pero manteniendo la concepción de que se
debe preparar al alumno para el triunfo del espíritu sobre la materia,
formándolo en niveles técnicos, científicos y culturales que le permitan
proyectarse y construir el país.
El docente, por su parte, deberá asumir que en su
práctica profesional tiene que estar implícito un elevado nivel de conciencia
acerca de su grado de pertenencia con respecto a la realidad social donde se
desenvuelve, para poder identificarse mejor con los problemas que surjan en la
práctica educacional y en la búsqueda de soluciones a la problemática latente
en la comunidad, acciones fundamentales para el logro de la necesaria
integración.
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