ROL DEL DOCENTE COMO GESTOR COMUNITARIO
La
sociedad venezolana actualmente se ha visto sometida a una serie de variables
que ocasionan cambios significativos en la coyuntura social. Responder a las
demandantes necesidades de una sociedad exige a las diferentes organizaciones
educativas realizar esfuerzos para mejorar la calidad en el trabajo diario.
La
adaptación de nuevos conceptos han de ser orientados hacia la reestructuración
funcional formal y la implementación de estrategias en el manejo de los
recursos materiales y muy especialmente de los humanos.
La
escuela como vínculo entre lo político y lo pedagógico, asume la participación
como elemento clave de sus acciones plasmadas en los Proyectos Pedagógicos
Comunitarios y se convierte a través de éstas en constructora de ciudadanía, se
toma en referencia las funciones que Herrera
(1994) establecen:
1.
Producir niveles de autonomía responsable de la dirección de los planteles y de
las escuelas como equipo de profesionales al servicio del aprendizaje de los
niños y de la comunidad en general.
2.
Reforzar la gestión pedagógica de las escuelas, fomentando la producción de
diagnósticos y de soluciones propias y adecuadas a la diversidad.
3.
Invertir la dirección de los flujos institucionales del sistema educativo y
horizontalizar la relación entre los actores e instancias del Ministerio de
Educación o de los entes centralizados.
4.
Lograr que la escuela produzca actores de cambios sociales y actores críticos
que la conviertan a ella misma en una institución responsable de la producción
de la sociedad.
Se
puede inferir que el maestro tiene un nuevo papel, por cuanto dirige, orienta,
vincula, da sentido y fortalece los esfuerzos de todos, hacia la sociedad, en
un continuo aprendizaje, con solidaridad comunitaria para construir un mundo
mejor para todos en el presente y para el futuro.
Al
respecto, Aguilar (1997), señala que “el maestro líder comunitario, está
referido con actores y proyectos en el campo social, también la autogestión a partir
del protagonismo acompañados por ejes de capacitación y asesoramiento que
enseñan afectivamente a participar, a negociar y a construir consensos” (p.
21).
Por
esta razón, que el maestro como líder emergente, asume un rol protagónico en las reivindicaciones de la
comunidad, esto es posible a través de la integración y articulación de todos
los miembros, trabajando en la formación permanente de personas de la misma
comunidad capaces de plantearse metas, objetivos, proyectos de dimensión
histórica.
Su actuación implica la sensibilización para
el padecimiento ajeno, con un nivel de conciencia de alto valor, para formar y
orientar nuevos líderes comunitarios que promuevan la participación, el
cooperativismo y la solidaridad; estimando el sentido del propósito compartido
que conlleve a la organización altamente funcional.
El Punto cuatro nos invita a reflexionar en el importantísimo papel que tiene la escuela; es decir, la de formar y producir actores que sean capaces de producir o fomentar cambios de corte social que impacten positivamente en la comunidad. A su vez, es importante destacar que dentro de los roles de la escuela está el de formar seres críticos, capaces de asumir criterios y posturas ante determinados temas y en base a ello, opinar con propiedad sobre el acontecer político, social, económico y cultural del país.
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